Descripción
El objetivo del libro es enseñar a aplicar la Disciplina Positiva en la educación de los hijos, desde niños muy pequeños hasta adolescentes. Promueve alentar, animar y respetar a las personas sin gritos, sin chantajes, sin amenazas, desde la calma y la conexión emocional. Invita a los padres a que reflexionen para entender y cambiar ciertos patrones, a que miren hacia su interior y a que recuerden su propia infancia. Se trata de soltar el control, pues quien decide es el educando, y los papás lo acompañan en el proceso. Se logra porque han aceptado al hijo como es, y su papel es contribuir a su crecimiento y desarrollo.
Los padres tienen como misión prevenir, entender y gestionar las conductas erróneas. Para eso, el libro proporciona herramientas, ejercicios, consejos y un listado de valores. El estilo es didáctico e interesante. Asume la psicología individual de Adler con sus fortalezas y debilidades. Se echa de menos, sobre todo, una visión ética de la conducta y el reconocimiento de que los niños, como todas las personas, tienen tendencias desordenadas como fruto del pecado original y que, en ocasiones, será necesario corregir de fondo el rumbo de sus deseos e inclinaciones.
La autora es experta en psicología infantil y en Disciplina Positiva, y miembro de la Asociación de Disciplina Positiva Americana. A las personas con buena formación en la materia les podrá ayudar la lectura del libro, pues abre horizontes de interés educativo.






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